miércoles, 12 de agosto de 2009

Contaminación


No entiendo qué hacías esperándome en la puerta de mi departamento cuando volví.
Éste era mi turno de decirte adiós, y dejarte lejos, en la otra mitad de la ciudad que ya nunca más visitaría. Cuatro meses para pretender que no existías. Tal vez con el tiempo te convertirías en una parte inverosímil de mi vida.
Era mi tiempo para no escuchar hablar de vos, para no verte. Pero me estabas esperando. Dormido, contra el picaporte.
Abrí la puerta, y te quedaste durmiendo en un rincón. No dijiste nada, no me viste y yo pretendí no hacerlo. Al otro día te habías ido. Aliviada, caminé hacia el colectivo. Subí, y luego bajé, tranquila, respirando pausada y calculadamente. Estaba en la otra mitad de la ciudad, contaminada otra vez.
Te sentí. En el primer paso que dí. Estabas en todas partes. Un escalofrío de temor insoportable me despertó de una sola vez. Me mareó el aroma de los árboles de las veredas que una vez transitamos. Era demasiado tarde, no podía huir.
Me senté en un escalón atacado por el sol. Mucho mejor. Podía ver claramente los contornos de las baldosas, escuchar los murmullos lejanos, las risas ajenas. De pronto te sentí más cerca, más presente. Ahí estabas. Ya no en silencio, sino riendo, despejando tu frente de esos cabellos rebeldes. Eras vos, y no la versión fantasmagórica que me había recibido la noche anterior.
Ya no tenía sentido irme, volver, quedarme. El virus había entrado de nuevo y no le daría lucha. Reconocí la derrota. Inspiré y expiré. Y me acerqué. Era demasiado dulce, fresco, vital, el veneno. Un segundo bastó para estar excesivamente cerca. El dolor se extendería en unas horas por mis venas, mi sangre, llegaría hasta los huesos. No me importó. Ese momento, mínimo, en el que inspiré el mismo aire que entraba a tus pulmones era lo más glorioso que había vivido desde el ascético régimen que me había impuesto al empezar la cuarentena.
Durante dos horas reí, no pensé, sólo sentí. Pero cuando volvía a mi casa, pude percibirte de nuevo. Miré a mi alrededor, y sólo había extraños. Ya no estabas junto a mí.
Entré a mi departamento. Me desplomé hecha un nudo mientras sentía que algo se acomodaba en el hueco que formaban mis piernas y brazos. Un fantasma que me miraba a los ojos, subía y bajaba sus dedos sobre mis manos. Me recordaba todo el tiempo lo que no podía tener.
Parecía la rutina de una rehabilitación. Los demonios de la abstinencia me perseguían y me obligaban a hundirme en la más espesa de las pesadillas. Mis alucinaciones me seguían a todas partes, incluso en la calle. Caí en la tentación y había consecuencias de las que no podía escapar.
Ya pasó una semana. Me acostumbré al dolor, aunque todavía seguís por acá. Preferís venir por las noches. Encontrás en silencio tu lugar al lado mío mientras duermo. Algunas veces puedo sentir tus brazos alrededor de mi espalda. Y no puedo reprimir la necesidad de rodearte con los míos. Es la ilusión más cruel y la más dulce. Algunas noches siento que pierdo la razón.
Porque aunque tu presencia es todo menos real, no entiendo mi vida sin vos. De alguna manera, todo lo que hago tiene que ver con ello. Sos el nexo, la pieza faltante de un rompecabezas que existe hace 21 años.
Sinceramente no entiendo cómo no puedo empezar de nuevo. Los hechos son claros, ensordecen con su evidencia. Tengo que avanzar y no mirar hacia atrás. Pero no puedo. Lo intenté, eso por seguro. Todas las estrategias, los engaños, las huidas. Nada sirvió. Siempre vuelvo al mismo lugar. Esta vez decidí convivir con tu fantasma, ser valiente y aguardar por una resolución que te destierre. Pero la salvación no llega, y está dejando de ser ilógica la decisión de esperarte.
Sé que no tengo esperanzas, lo cual me confunde aún más ¿De dónde proviene esta idea si ya no hay nada que esperar? Todo lo que debía hacerse fue hecho. Todos los recursos fueron utilizados. No me quedan armas sin usar. Pero por alguna extraña y desoladora razón, no puedo rendirme.
En todo este caos, hay un elemento que ocupa un lugar del cual no lo puedo remover. Y desde allí, el desorden parece adquirir sentido. Si pudiera, llegaría hasta ese lugar en ruinas y lo arrancaría de su sitio. Pero aunque lo he intentado todo, no me lo permite. Ojalá tenga sentido esta incertidumbre o se acabe pronto. Porque mi aliento se evapora y mis piernas se desgastan.

viernes, 10 de julio de 2009

El sol

Éste es un tributo. Merecido y que nunca será conocido por su protagonista. Tributo a la presencia constante y desinteresada de alguien. Un hombre. Quien nunca notó que con palabras casuales y prudencia innecesaria calmaría un corazón en llamas, que conspiraba contra el cuerpo de esta chica que sólo vivió días lluviosos y meses tormentosos ese año ya pasado e infelizmente plasmado en este blog.
Sin que pudiera prevenirlo, empezó a bloquear mis huidas a cualquier lugar que me llevara lejos de él y de cualquier otra persona. Porque no hay palabras que compensen un corazón roto. Probablemente escuchaba la mitad de sus relatos, y seguramente nunca lo miraba a los ojos. Portaba demasiado dolor en mi retina. Podía contagiarlo.
Hoy, a la distancia, me veo a mi misma, distanciada de ese cuerpo desecho, con la tragedia de un amor perdido a flor de piel. Mirando para los costados, esperando lo que nunca volvería a ocupar un lugar que ya había quedado en el pasado. Mis raíces todavía estaban sujetas a esos recuerdos, y sangraban de tanto tironearlas. Quería cortarlas como sea, no importaba el resultado.
Pero la respuesta a tanto desastre estaba en el frustrante hecho de esperar. Tan obvia la salida, tan difícil de poner en práctica. La paciencia nunca será el punto fuerte del ser humano. Y mucho menos el mío.
Y mientras esperaba que llegara un poco de alivio para las llamas, no estaba sola. Había alguien que estaba hablando al lado mío. No se muy de qué. Ni cuáles eran mis respuestas a sus palabras. Pero él estaba. Cerca, constante.
Pero el día en que me percaté de su compañía, me di cuenta de que nuestros caminos estaban separándose. Mil sensaciones e impulsos empezaron a conspirar contra mi cerebro demasiado concurrido para poder comprimir todo eso sin que él lo notara. Sin embargo, mi racionalidad funcionó con la perfección del mejor de los engranajes. Ni siquiera se me escapó un imprudente “quedate”. Ningún gesto sincero, todo calculado.
Tenía tantas cosas para decirle. Todavía están archivadas en algún lugar. Quizás algún día pueda abrazarlo, mirarlo a los ojos y decirle “gracias”.
Probablemente ese día esté lejos de suceder. Será parte de un mundo que estará disponible para él, si algún día se anima a asomarse.
Por ahora, éste es mi tributo a él. A quien voy a extrañar. El sol que me acompañó cuando yo sólo quería refugiarme en la oscuridad.

domingo, 3 de mayo de 2009

Homicidio doloso


Hace unos cuantos años Celine explicitaba su imposibilidad de olvidarse de las personas que amó a lo largo de su vida. Cómo algunos pequeños detalles de ellas se entrelazaban entre sus recuerdos, sin lograr abandonarlos nunca.
Me acuerdo que me sonó a inocencia, quizá hasta a debilidad.
Pero hoy puedo ver la magnitud de sus dichos. Puedo entender porqué su fijación en los reflejos rojizos de la barbilla de Jesse tiene más veracidad que poesía.
Por ese mismo tiempo en que no entendía aquellas frases de esa neurótica entrañable, también me resistía a entender la lógica de la ciclotímica Clementine que no podía soportar el dolor que implicaba recordar constantemente a su ex novio, Joel. La loca esa elegía someterse a una máquina diabólica que intervenía calculadoramente en sus recuerdos y los borraba sin remordimientos.
Pero con el tiempo mis imágenes pasadas adquirieron dimensiones previamente desconocidas . Mientras elegía dejar atrás a personas que había amado, se me complicaba cada vez más hacerlo a medida que pasaba el tiempo. Resultó ser que una verdad implícita de la vida aseguraba que ni la madurez ni la construcción de nuevos lazos podrían aliviar el dolor de los vínculos que habían quedado en el camino.
En mi memoria siempre quedarían los pasos en falso, el tiempo perdido, las equivocaciones fatídicas, los momentos felices que ya no pueden ser revividos, la comodidad de una amistad que ya expiró, una mirada que ya no logro encontrar en los ojos de quien ahora es sólo un extraño ...
Celine afirma no haber podido sobreponerse nunca a todas sus pérdidas. Yo le creo.
Algunos días quisiera que Lacuna Inc. se trasladara a Tucumán. Las ausencias duelen, y son caprichosas. Supongo que es por eso que tanta gente desespera ante la imposibilidad del olvido. No basta con decidirlo. Hay que vivir con ello.
Tengo muchos deseos de crear nuevos recuerdos que inunden mi mente de euforia, tapando los rastros del pasado. Quiero ir recolectándolos y hacer montoncitos de nuevos momentos felices. Aunque sepa, de buena fuente, que las cicatrices siempre van a estar ahí, presentes, en mi cuerpo, en mi cabeza, en mis sueños. Me recordarán que amé, que perdí, lo que no ví, lo que no pude salvar, todo aquello que no pude lograr y cuánto dolieron las oportunidades desperdiciadas.
Si es que el tiempo lo destruye todo, confío en su eficacia ante las angustias amarradas en territorio rebelde.

sábado, 2 de mayo de 2009

Días difíciles


I don't know your face no more
Or feel your touch that I adore
I don't know your face no more
It's just a place I'm looking for
We might as well be strangers in another town
We might as well be living in a different world
We might as well
We might as well
We might as well
I don't know your thoughts these days
We're strangers in an empty space
I don't understand your heart
It's easier to be apart
We might as well be strangers in another town
We might as well be living in a another time
We might as well
We might as well
We might as well be strangers
Be strangers
For all I know of you now

viernes, 10 de abril de 2009

Algo para no olvidar



Hace unos largos meses me encontré con este consejo de la señora Goldie Hawn.
Me acuerdo que cuando lo leí pensé: "Tan básico y tan cierto". Y me hizo reafirmar algunas cositas que venían deambulando por mi cabeza.
Espero que este posteo me sirva para no olvidar cuánto valen mis amigos...

Kate Hudson cuenta en una entrevista respecto a lo que le dijo su mamá en una reunión con amigas:

"We all need girlfriends," she said. "At my sister-in-law's wedding shower, my mom [Goldie Hawn] said, 'I want you guys to look around at each other. At the end of the day, men come and go. Sometimes reality can be difficult, but the girlfriends you are next to allow you to work through the things in your life. Because when trouble happens with boys — which it does — it's your girlfriends who hold you up.'"

"Todas necesitamos amigas" ella dijo. "En la despedida de soltera de mi cuñada, mi mamá (Goldie Hawn) dijo, "Chicas, quiero que se miren entre ustedes. Al final del día, los hombres vienen y van. Algunas veces la realidad puede ser difícil, pero las amigas que están a tu alrededor te ayudan a arreglar las cosas en tu vida. Porque cuando hay problemas con los hombres, cosa que sucede, son tus amigas las que te sostienen".


Gracias Ash, por enseñarme qué significa ser amiga.

lunes, 23 de marzo de 2009

Yo siempre en la espera


Las películas que no puedo esperar a que sean estrenadas:
Push - 26 de marzo
Happy-go-lucky - 9 de abril
Rachel getting married - 9 de abril
Penelope (por finnnn!) - 23 de abril
Para mayo solamente alquileres...
Adventureland - 4 de junio
Let the right one in - 11 de junio
I love you, man - 11 de junio
Synecdoche, New York - 18 de junio
Ah, y Dragonball!!! Vamos a ser un montón de viejos nostálgicos, en medio de chiquitos que nos miran raro. 9 de abril será.
Si alguien lee esto, agradezco información extra y recomendaciones...